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por Alfonso del Corral, Francisco Forriol y Javier Vaquero
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Rodilla

Osteocondritis rodilla

La patología del cartílago articular constituye uno de los mayores problemas diagnósticos en las lesiones de la rodilla y como todas las lesiones producidos por un traumatismo, van a tener una importante incidencia en el mundo deportivo.

Se distinguen diferentes mecanismos capaces de producir estas fracturas. El choque directo de la rodilla contra el suelo, por una caída o por el contacto directo de la misma contra la pierna o la bota de un compañero en los deportes de equipo, rompe una pequeña escama de cartílago acompañada de un fragmento óseo adherido y que, generalmente, se localiza en los bordes laterales de los cóndilos femorales,

También puede ser por un mecanismo indirecto en el que se produce una rotación del cuerpo sobre el pie fijo en el suelo, desprendiéndose un fragmento de menor tamaño que puede estar constituido únicamente por cartílago, aunque en los adolescentes y en los niños es más frecuente que la lesión afecte también al hueso y, por último, se puede producir una fractura osteocondral como consecuencia de una luxación aguda de la rótula que, al salirse del lecho habitual, impacta con el cóndilo externo del fémur.

Clínica

Tras el golpe violento o el giro brusco sobre la pierna, el deportista nota un dolor agudo seguido de una hinchazón articular que, si se punciona, permite extraer abundante sangre con pequeñas gotas de grasa.

Junto al dolor y al derrame articular no es infrecuente que el paciente refiera una sensación de bloqueo de la articulación debido a que el fragmento suelto se interpone entre las superficies articulares (?ratón articular?).

Diagnóstico

El diagnóstico partirá de las exploraciones más sencillas y así tras la exploración clínica se debe practicar una radiografía de la rodilla. En ésta, si el fragmento arrancado conlleva un volumen suficiente de hueso, se vea su imagen radiodensa.

Sin embargo, no siempre es fácil distinguir este pequeño fragmento que además en muchas ocasiones se compone sólo de cartílago y, por lo tanto, es transparente a los rayos X. Aunque se puedan realizar exploraciones más sofisticadas, como la resonancia magnética, la artroscopia de rodilla es una técnica insustituible en el diagnóstico de las lesiones osteocondrales y descubre la úlcera cartilaginosa, viendo si afecta también al hueso subyacente y el fragmento libre.

Tratamiento

En los casos en los que se haya desprendido un fragmento que contenga tejido óseo, el tratamiento irá encaminado a la reposición del mismo en su lecho para restituir la integridad que se podrá fijar con pequeñas agujas reabsorbibles o con tornillos.

En deportistas adultos, no es infrecuente encontrarnos con un descascarillado de la superficie articular del fémur en la cual se ha desprendido el cartílago dejando intacto el hueso que se encuentra por debajo.

Dado que el tejido cartilaginoso no posee vasos, todo técnica encaminada a la restitución del fragmento no conseguirá la unión del mismo con el hueso. La técnica indicada es la extracción de los fragmentos sueltos de cartílago y la perforación o escarificación del hueso que ha quedado desnudo con el objeto de que sangre, y pueda formar un tejido cicatricial de fibrocartílago que rellene la úlcera.

En cualquier caso, el tratamiento de las fracturas osteocondrales será precoz si se quieren obtener buenos resultados a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta la juventud de los deportistas sobre los que asientan estas lesiones.

Osteocondritis disecante

La osteocondritis disecante es una lesión localizada y no relacionada con ningún traumatismop que se caracteriza por la separación de un fragmento osteocondral de la superficie articular. El proceso comprende diferentes situaciones, desde la lesión inicial hasta el desprendimiento del fragmento en la articulación. Se han propuesto muchas causas, traumatismos, pequeños traumatismos repetidos, pinzamiento de las espinas tibiales, fracturas de fatiga o lesiones vasculares aunque la causa resulta desconocida.

Las articulaciones más afectadas son la rodilla, el codo y el tobillo. En la rodilla se da con más frecuencia en la parte externa del cóndilo interno.

Es más frecuente en adolescentes y jóvenes y muy rara en pacientes menores de 10 años o mayores de 50. Aunque se puede considerar una forma juvenil y otra del adulto según sea antes o después del cierre del cartílago de crecimiento.

El tratamiento depende del tipo de lesión y comprende direcciones muy variadas, debe ser conservador en las lesiones estables y quirúrgicos en las inestables, y los gestos van desde las microfracturas para provocar el sangrado hasta la extirpación del defecto, pasando por el injerto osteocondral del propio paciente o del banco de huesos.

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